domingo, 21 de enero de 2018

ocurrencias

No nos incumben ni la persona de Nietzsche ni su obra en la medida en ue hagamos de ambas, en su copertenencia, el objeto de una reseña histórica y psicológica.

Lo único que nos incumbe es la huella que ese curso de pensamientos que conduce a la voluntad de poder ha trazado en la historia del ser, es decir: en la región intransitada de las decisiones futuras.

Nietzsche forma parte de los pensadores esenciales. Con el nombre de "pensador" denominamos a aquellos señalados que están destinados a pensar un pensamiento único, que será siempre un pensamiento "sobre" el ente en su totalidad. Cada pensador piensa sólo un único pensamiento. Este no necesita ni recomendaciones ni influencias para llegar a dominar. Los escritores e investigadores, en cambio, "tienen", a diferencia del pensador, muchos, muchísimos pensamientos, es decir, ocurrencias, que pueden aplicarse a la tan apreciada "realidad" y que se valoran de acuerdo con esa convertibilidad.

Martin Heidegger, Nietzsche, "La voluntad de poder como conocimiento"

lunes, 15 de enero de 2018

el artista en el lugar del boludo

- ¿Es irreverente la parodia?

- Habría que ver a quién se le hace una parodia. En cierto sentido toda la literatura podría ser calificada de irreverente. Un escritor nunca habla de pavadas. Una de las tareas difíciles de llevar a cabo, es sacar al artista del lugar de boludo en que se lo ha colocado.


Entrevista a Osvaldo Lamborghini en 
Lecturas críticas: revista de investigación y teorías literarias
Buenos Aires, Año I, Nº 1, 1980

sábado, 13 de enero de 2018

un tren en la noche

...quisiera recordar una de esas ficciones antiestatales, que circuló en la época de la dictadura militar, hacia 1978, 1979, la época del conflicto con Chile, cuando la guerra iba a ser una de las salidas políticas que los militares estaban buscando, como después las Malvinas fueron el intento de encontrar una salida, un intento de construir consenso político a través de la guerra, que es el único modo que tienen los militares de imaginar un apoyo civil.

En ese momento, cuando toda la experiencia de la represión estaba presente y al mismo tiempo estaba esa idea de ir a buscar al sur un conflicto para provocar una guerra, en la ciudad empezó a circular una historia, un relato anónimo, popular, que se contaba y del que había versiones múltiples. Se decía que alguien conocía a alguien que en una estación de tren del suburbio, desierta, a la madrugada, había visto pasar un tren con féretros que iba hacia el sur. Un tren de carga que alguien había visto pasar lento, fantasmal, cargado de ataúdes vacíos, que iba hacia el sur, en el silencio de la noche. Una imagen muy fuerte, una historia que condensaba toda una época. Estos féretros vacíos remitían a los desaparecidos, a los cuerpos sin sepultura. Y al mismo tiempo era un relato que anticipaba la guerra de las Malvinas. Porque, sin duda, esos féretros, esos ataúdes en ese tren imaginario iban hacia las Malvinas, iban hacia donde los soldados morirían y donde tendrían que ser enterrados.

Ricardo Piglia, "Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades)", 
Revista Casa de las Américas, n. 222, enero-marzo de 2001

viernes, 12 de enero de 2018

no importa nada y para nada a qué muerte me refiero ni de qué muertos hablo

Mi tema es la matanza
es claro: la matanza,
y no importa
nada y para nada
a qué muerte me refiero
ni de qué
muertos hablo, menos aún
si la guerra como efecto de la matanza
o a la inversa (estas minucias,
no tengo tiempo).
Pienso en mi mirada.
En qué campo de batalla nacieron mis ojos
y allí se estrenaron
para ver así,
y mirar de otro modo.
Como si hubiera modos.
Mentira es la palabra.

La palabra mentira,
¿por qué no enredarnos?

 Osvaldo Lamborghini, "Mi tema es la matanza", Poemas 1969-1985

sábado, 6 de enero de 2018

mar del plata por pablo chacón

Perros que ladran, roncos de ladrar. Perros que deambulan, revisan la basura, cagan en las puertas (cuidarse de los patinazos al salir apurados). Mar del Plata no es más la ciudad desvencijada que era hasta mediados de la "década ganada". Es peor. La cantidad de perros abandonados por los visitantes, para alguien que detesta a los perros, es un baremo para medir qué clase de personas veranea todavía en esta ciudad.

Una de mis abuelas -debo reconocer en ella cierta xenofobia- preguntó una vez: ¿A eso llaman gente?, cuando la playa Bristol, la playa más céntrica, era un hervidero de cuerpos, heladeros, pungas, el celular era gigantesco, internet existía para pocos. Eso, a mediados de los 80. Entonces, en la costa Atlántica, solo Villa Gesell representaba cierta competencia. Pinamar despuntaba, pero creció exponencialmente en los 90. Punta del Este era para poca gente, que se imaginaba sofisticada. Pero siempre fue para el cualunque que se enriqueció primero con Memem y después con los Kirchner.

La Mar del Plata de las elites tuvo, luego de su fundación oficial en 1874, un Jockey Club, servicios de télex y accesos por ferrocarril. A mediados del siglo pasado, un Banco Hipotecario, una de las primeras rutas asfaltadas del país: estafetas, hotelería y comercios de alto nivel, ramblas, bañadores y salones de té: era un espacio que se quería conservador pero para la construcción y los aserraderos se necesitaban trabajadores, muchos de los cuales, la mayoría, llegó de la mano de Pedro Luro, un vasco, oriundo de San Sebastián por cuyas venas corría sangre ácrata.

(...) En Mar del Plata hubo una población anarquista muy grande hasta la última dictadura cívico-militar. La sede operacional siempre fue la Biblioteca Juventud Moderna, en la actualidad patria chica de una sociedad de ateos. El anarquismo –que jamás votó– no impidió que se difundiera el marxismo en su versión leninista y mucho menos el socialismo de Juan B. Justo, encarnado en la figura de Teodoro Bronzini, elegido concejal en 1917, fundador del diario El Trabajo, masón de grado, protagonista cuando el ejército tomó Mar del Plata durante la llamada semana trágica, en pleno verano. La huelga se cumplió, contra la opinión de la mayoría de los veraneantes, privados de bienes y servicios. Perón, entonces agente militar, participó de la represión ordenada en el balneario por el presidente radical Hipólito Yrigoyen. Bronzini fue elegido intendente por primera vez en noviembre de 1919.

"El poder político municipal presentaba rasgos de mayor autonomía y es allí cuando se abordan los primeros proyectos que proponen abrir el veraneo a otros sectores sociales", escribe la historiadora Elisa Pastoriza en "La conquista de las vacaciones". Ese es el discurso que el peronismo hará suyo más tarde, cuando el manejo del aparato del estado permita extender beneficios a los trabajadores, sometiendo al sindicalismo y convirtiendo al turismo en turismo de masas.

(...) En 1971 cae asesinada la estudiante de arquitectura Silvia Filler, primera víctima de la banda de ultraderecha (peronista) Concentración Nacional Universitaria (CNU). Aliados del titular de la CGT, José Ignacio Rucci, las cosas se precipitan. En 1975, no está claro si los montoneros o una patota del sindicalismo metalúrgico, la UOM, se carga al jefe de la CNU local, Ernesto Piantoni, íntimo de quien a posteriori, en 1983, fuera candidato a intendente por el peronismo en la ciudad, Gustavo Demarchi, hoy juzgado por crímenes de lesa humanidad. Pero entonces, la venganza fue terrible: cinco letrados filomontoneros asesinados en el lapso de uas horas, la misma noche del asesinato de Piantoni. En marzo de 1976, todo esto era un lejano recuerdo. Mar del Plata vivió unos años más de relieve, los socialistas desaparecieron, por inercia o porque nadie estuvo a la altura de Bronzini, Rufino Inda o Lombardo, o por confianza en los radicales, que hicieron (y hacen) lo que pueden, como siempre. El peronismo se abroqueló en el puerto y el vecinalismo. El sistema de comunicaciones hizo el resto. Se mir{o para otro lado mientras se depredaba la fauna marítima, los fábricas textiles cerraron. La ciudad, con Menem en el poder, practicaba un peronismo sin Perón. El capitalismo financiero es la economía criminal que junto al dispositivo tecnocientífico, destruye lazos familiares, sociales y cooperativos, máquinas obsoletas que se cambian en el mercado de las identidades, las ideas y las figuras públicas. Esta ciudad no es la excepción a esa regla.

(...) Mar del Plata es la ciudad con mayor desocupación de la Argentina.(...). La mayor parte de los asalariados trabaja en negro. Considerando la "fiabilidad" de esos índices, la vocinglería replica  que ese 11 por ciento se duplica o un poco más. Ese mismo censo arroja una cifra de de 650 mil habitantes, tercera ciudad de la provincia de Buenos Aires, que llega a 2 millones cuando la temporada está en su esplendor, durante quince, veinte días de enero.

En treinta años, Mar del Plata pasó de tener una temporada de tres meses a una de un mes y medio, que la embobreció, la hizo más dependiente del gobierno provincial y de la concentración económica que representa, por ejemplo, el empresario Aldrey Iglesias (un ex amigo de Fraga Iribarne, Francisco Franco y Menem), dueño de los diarios La Capital y La Prensa; de los hoteles Hermitage y Provincial; de la firma de alfajores Havanna; de las radios LU6 y LU9; de la mayoría de los locales que se están construyendo en la vieja facultad de ómnbibus; de la compañía de transportes Tony Tur; de la cadena de confiterías La Fuente de Oro.
Pablo Chacón, "Incúyanme afuera", septiembre 2015, completo acá

jueves, 4 de enero de 2018

la hora o el grano de la luz

La hora o el grano de la luz
dibujan un rastro largo en su cara
distinto al del fuego
entre los árboles.
Lo encontraron unos hombres
que desenterraban huesos, o cuerpos,
seguidos por un perro.

Pablo Chacón
(1960-2018)

miércoles, 3 de enero de 2018

esta furiosa esquina

Con mis piernas surcadas

por una especie de fracaso placentero

y una perspectiva de huesos lentos,

desde la ventana del bar contemplo esta furiosa esquina

donde los átomos se han enloquecido

y se cruzan interminables ríos de motores.

He aquí el mundo

componiendo una música tan excesivamente humana

que un accidente no modificaría la situación.

Yo bebo una cerveza y me pregunto

si valía la pena, si necesitábamos este tumulto,

si este vértigo de la materia triturada es digno de nuestra fe.

Me pregunto también

si está incubando un orden distinto, una desconocida naturaleza,

donde puedan instalarse los jardines

que giran prisioneros por mi cerebro irritado.


Joaquín Gianuzzi, "Paisaje urbano"

viernes, 29 de diciembre de 2017

estás llamado a ser un dirigente

Loa de la duda

¡Loada sea la duda! Te aconsejo que saludes
serenamente y con respeto
al que pesa tu palabra como una moneda falsa.
Quisiera que fueses precavido y no dieras
tu palabra demasiado confiadamente.

Leé la historia. Ve
a ejércitos invencibles en fuga enloquecida.
Por todas partes
se derrumban fortalezas indestructibles,
y podrían contarse
de aquella Armada innumerable al zarpar
las naves que volvieron.

Así fue como un hombre subió un día a la cima inaccesible,
y un barco logró llegar
al confín del mar infinito.
¡Oh, hermoso gesto de sacudir la cabeza
ante la indiscutible verdad!
¡Oh, valeroso médico que cura
al enfermo ya desahuciado!

Pero la más hermosa de todas las dudas
es cuando los débiles y desalentados levantan su cabeza
y dejan de creer
en la fuerza de sus opresores.

¡Cuánto esfuerzo hasta alcanzar el principio!
¡Cuántas víctimas costó!
¡Qué difícil fue ver
que aquello era así y no de otra forma!
Suspirando de alivio, un hombre lo escribió un día
en el libro del saber.

Quizá siga escrito en él mucho tiempo
y generación tras generación
se alimenten de él juzgándolo eterna verdad.
Quizás los sabios desprecien a quien no lo conozca.
Pero puede ocurrir que surja una sospecha,
que nuevas experiencias
lo conmuevan.
Que la duda se despierte.

Y que, otro día, un hombre, gravemente,
tache el principio del libro del saber.
Instruido por impacientes maestros,
el pobre oye que este es el mejor de los mundos
y que la gotera del techo de su cuarto
fue prevista por Dios en persona.
Verdaderamente, le es difícil
dudar de este mundo.
Bañado en sudor,
se curva el hombre construyendo la casa
en que no ha de vivir.

Pero también suda a mares el hombre
que construye su propia casa.
Son los irreflexivos los que nunca dudan.
Su digestión es espléndida, su juicio infalible.
No creen en los hechos, sólo creen en sí mismos.
Si llega el caso,
son los hechos los que tienen que creer en ellos.
Tienen ilimitada paciencia consigo mismos.
Los argumentos los escuchan con oídos de espía.

Frente a los irreflexivos, que nunca dudan,
están los reflexivos, que nunca actúan.
No dudan para llegar a la decisión,
sino para eludir la decisión.
Las cabezas sólo las utilizan para sacudirlas.
Con aire grave advierten contra el agua
a los pasajeros de las naves
que están hundiéndose.

Bajo el hacha del asesino,
se preguntan si acaso el asesino
no es un hombre también.
Tras observar, refunfuñando,
que el asunto no está del todo claro
se van a la cama.
Su actividad consiste en vacilar.
Su frase favorita es:
«No está listo para sentencia.»
Por eso, si alabás la duda,
no alabés, naturalmente,
la duda que es desesperación.

¿De qué le sirve poder dudar
a quien no puede decidirse?
Puede actuar equivocadamente
quien se contente con razones demasiado escasas,
pero quedará inactivo ante el peligro
quien necesite demasiadas.
Vos que sos un dirigente, no olvides
que lo sos porque has dudado de los dirigentes.
Permite, por lo tanto, a los dirigidos
dudar.

Bertold Brecht, Loas de la duda

jueves, 28 de diciembre de 2017

con esta sangre alrededor no sé qué puedo yo mirar

Una de las cosas que me quedaron grabadas es cuando me llevaron en cana por averiguación de antecedentes y vi un cadáver en el patio de la comisaría, manando sangre -dijo Spinetta-. Un tipo de unos treinta años, tirado boca abajo sin siqiera un manto, con un par de agujeros de bala y, a su alrededor, una especie de lago de sangre. Esas cosas me marcaron, sin dudas. Con esa sangre allí, ¿qué podía hacer? Yo me veía ahí, en el patio, cagándome de frío, y me preguntaba. ¿Qué hago acá? ¿Qué pasa?

Luis Alberto Spinetta, citado por Martín Graziano, Tigres en la lluvia

martes, 5 de diciembre de 2017

la sed y esta canción se apagarán

Querés venir, o querés que voy
verdad que me da igual.

La calle está infernal
mi corazón de pie se para si te ve.

Sabés de mí, yo no sé quién soy
decís "buen día, alcanzame un vaso".

La sed y esta canción se apagarán.-

Vicente Luy, No le pidan peras a Cuper, IV - Tristeza -continúa