domingo, 1 de enero de 2017

Nietzsche y lo que viene

"Somos, con mucho, los más fuertes entre los fuertes. Ni siquiera necesitamos la mentira: ¿qué otro poder podría prescindir de ella? Una fuerte seducción lucha por nosotros, quizás la más fuerte que haya: la seducción de la verdad... ¿de la verdad? ¿Quién me puso esta palabra en la boca? Pero ya la vuelvo a sacar, desdeño la orgullosa palabra: no, tampoco necesitamos la verdad, llegaríamos al poder y a la victoria también sin la verdad. El encanto que lucha por nosotros, el ojo de Venus que cautiva y enceguece hasta a nuestros enemigos, es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros, inmoralistas, somos los extremos".

Friedrich Nietzsche

miércoles, 30 de noviembre de 2016

un experimento

¡No! ¡La vida no me ha desengañado! Por el contrario, de año en año la encuentro más verdadera, apetecible y misteriosa; la encuentro así desde el día en que vino sobre mí el gran liberador, a saber, el pensamiento de que la vida podría ser un experimento del que conoce, y no un deber ni un destino ni un engaño. Y el conocimiento mismo, aunque para otros sea una cosa diferente, por ejemplo, un lecho o el camino hacia un lecho, o una distracción, o una holgazanería, para mí es un camino de peligros y victorias, en el que también los sentimientos heroicos tienen su lugar de danza y recreo. '¡La vida un medio de conocimiento', llevando este principio en el corazón es posible vivir no solo con valentía, sino también con alegría, e igualmente reir con alborozo!

Friedrich Nietzsche, La Gaya Ciencia, 3, 552

martes, 15 de noviembre de 2016

demasiado cerca

Ya no somos más cristianos: nos hemos salido del cristianismo no porque hayamos habitado demasiado lejos de él sino porque hemos habitado demasiado cerca suyo; más aún, porque hemos salido de él es nuestra propia piedad más estricta y exigente lo que hoy nos prohibe seguir siendo cristianos.

Friedrich Nietzsche, Fragmento póstumo, XIII, 18

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Puede aplicarse esto que dice Nietzsche al propio Nitezsche?

Valor de un ánimo oprimido: hombres que viven bajo una presión interior, tienden a los excesos, también en el pensamiento. La crueldad es con frecuencia signo de un estado interior carente de paz, que anhela un adormecimiento; y lo mismo puede decirse de cierta irreverencia cruel del pensamiento. 

Friedrich Nietzsche, Sämtliche Werke
Edición de Colli y Montinari, Munich, 1980, 8, 290

sábado, 8 de octubre de 2016

y como tengo que actuar en el instante

Como tengo que actuar en el instante, debo, ay, despedirme de ti, amable distancia en la que no había que correr detrás de nada, siempre con tiempo, donde podía esperar horas, días, semanas para encontrar la expresión exacta a la que quería llegar, mientras que ahora debo romper con todas esas mimosas consideraciones de enamorado. Y como tengo que actuar en el instante habrá una cantidad de hombres que me obligarán, al menos una vez, a tomar en consideración todo lo insignificante que la mediocridad discursea dándose gran importancia y con aire doctoral, todo el galimatías que, por traerlo consigo, la mediocridad saca de lo que escribo, toda la mentira y la difamación a las que está expuesto un hombre contra quien los dos grandes poderes de la sociedad -la envidia y la necedad- deben necesariamente confabularse.

¿Por qué quiero actuar en el instante? Porque me arrepentiría eternamente de no hacerlo, y eternamente me arrepentiría si me dejara amilanar por el hecho de que la generación actual, sin duda, encontrará a lo sumo interesante y rara una exposición verdadera de lo que es el cristianismo, pero después se quedará tranquila donde está, creyendo que es cristiana y que el cristianismo de cotillón de los curas es cristianismo". 
 Søren Kierkegaard, El instante nª 1, 24 de mayo de 1855

viernes, 23 de septiembre de 2016

anonimato de la burguesía

Este anonimato de la burguesía, se vuelve aún más notable cuando se pasa de la cultura burguesa propiamente dicha a sus formas desplegadas, vulgarizadas, utilizadas, a lo que podríamos llamar la filosofía pública, la que alimenta la moral cotidiana, las ceremonias civiles, los ritos profanos, en una palabra, las normas no escritas de la vida de relación en la sociedad burguesa. Es una ilusión reducir la cultura dominante a su núcleo inventivo: existe también una cultura burguesa de puro consumo. Toda Francia está anegada en esta ideología anónima: nuestra prensa, nuestro cine, nuestro teatro, nuestra literatura de gran tiraje, nuestros ceremoniales, nuestra justicia, nuestra diplomacia, nuestras conversaciones, la temperatura que hace, el crimen que se juzga, el casamiento que nos conmueve, la cocina que se sueña tener, la ropa que se lleva, todo, en nuestra vida cotidiana, es tributario de la representación que la burguesía: se hace y nos hace de las relaciones del hombre y del mundo. Estas formas "normalizadas" llaman poco la atención si se compara la dimensión de su amplitud; su origen puede perderse con facilidad; gozan de una posición intermedia: al no ser ni directamente políticas, ni directamente ideológicas, viven apaciblemente entre la acción de los militares y las conflictos de los intelectuales; más o menos abandonadas por unos y otros se incorporan a la masa enorme de lo indiferenciado, de lo insignificante, en suma; de la naturaleza.

Roland Barthes, Mitologías

viernes, 16 de septiembre de 2016

ninismo

El ninismo. Llamo así a esa figura mitológica que consiste en plantear dos contrarios y equiparar el uno con el otro a fin de rechazarlos a ambos (No quiero ni esto ni aquello). Es más bien una figura de mito burgués pues se parece a una forma moderna de liberalismo. Volvemos a encontrar aquí la figura de la balanza: lo real primero es reducido a análogos; después se lo pesa; por fin, comprobada la igualdad, uno se lo saca de encima. También aquí encontramos una conducta mágica: cuando es incómodo elegir, no se da la razón a ninguna de las dos partes; se huye de lo real, que resulta intolerable, reduciéndolo a dos contrarios que se equilibran por el solo hecho de haberlos vuelto formas, aliviados de su peso específico. El ninismo puede tener formas degradadas: en astrología, por ejemplo, los males van seguidos de bienes equivalentes; son siempre prudentemente predichos en una perspectiva de compensación: un equilibrio terminal inmoviliza los valores, la vida, el destino, etc.; no hay que elegir....

Roland Barthes, Mitologías

miércoles, 7 de septiembre de 2016

la danza que goza al salpicar sangre

Muchos cuerpos bailan
en el carnaval de la mano dura,
esa danza que disfruta salpicar sangre,
que experimenta el éxtasis en la vigilancia y el castigo.
En esta y todas las semanas
mataron a 3 pibes acá en la villa donde vivo
(3 negros de mierda según la doxa sierva)
todos amigos que regalaron su testimonio
a esta quietud que ronda en lo inerte
escribiendo en ¿Todo Piola?
actuando en mis películas,
ninguno superaba los 18 años.
Como acostumbra el espesor de la historia
la burguesía no puede permitir a los pobres
ser mano de obra en el arte,
a lo sumo decorado,
garantía de investigaciones antropologicas
a lo sumo un arte que reproduzca
la moral de la eterna desigualdad
a lo sumo será objeto exótico
a retratar por otras manos.
Debe sentir culpa por ser pobre,
el es el dueño absoluto de las escobas
el que justifica el sueldo de muchos periodistas.
A lo sumo debe custodiar orgulloso las posesiones
que nunca serán suyas,
agradecer lamiendo pies las migajas
que consiga en alguna limpieza de conciencia,
en alguna caridad aleatoria.
Mis 27 años de vida fueron de muerte.
Y seguirán muriendo. Mi temple no se perturba.
Sobre las ruinas del futuro
se construye un solido presente.
Las muertes se multiplican
corazones reducidos a una estadistica
el resultado es la ausencia del amor
hay muertes que generan "debate"
y otras que no.
Jerarquía nupcial,
el mercado hasta en la morgue
hasta en los gusanos de tu cuerpo
se manifiesta la lucha de clases.
Las muertes de los pobres son ejemplificadoras,
ejecutoras de justicia,
merecidas y partes del karma
el que quiere puede,
decía Mussolini eufórico y rabioso
matar al enemigo de las villas
pastilla aliviadora para el cáncer de la indiferencia.
-¿Mañana vuelve el sol?
-Dicen que si.
-Entonces es posible otro valle.
Una valle sin Mussolinis explícitos ni moleculares.

César González, 6/7/2016

miércoles, 24 de agosto de 2016

si no hacemos algo para evitar que mueran siempre los mismos

Pensar contra el conservadurismo y contra el progresismo es pensar contra los límites de la imaginación estético-política dominante. Es poder acordar con el precepto de que no hay que matar y al mismo tiempo animarse a preguntar: ¿funda ese precepto por sí mismo una vida justa posible? ¡Es una condición de la vida en común o una maldición del pensamiento sobre la muerte que se cuenta por millones, de derecha a izquierda? El problema actual quizás no sea el de sostener la premisa "no matarás". El problema es que ese enunciado nada dice sobre las muertes que provoca la vida de derecha: podemos impugnar las muertes provocadas por los proyectos vitales de la izquierda y afirmar "no matarás", y, en el mismo momento, caer rendidos ante la evidencia de que morimos aquí y ahora desatendidos, olvidados, rechazados, ignorados, si no actuamos concretamente para evitarlo. Esto es, si no hacemos algo para evitar que mueran siempre los mismos, los que nada saben de las reglas del mundo: los recienvenidos, y de ellos, los abandonados. Junto a la premisa "no matarás", hay otra premisa: la premisa que manda vivir. Y vivir es cuidar, proteger, responder, crear.

Diego Caramés y Gabriel D'Iorio, 
Introducción a Los espantos, libro de Silvia Schwarzböck 
Buenos Aires, diciembre de 2015