lunes, 17 de abril de 2017

donado, no buscado

Frecuentemente ni siquiera hay que proponerse la tarea de salir a cazar ideas para atraparlas, elaborarlas, variarlas y apropiarlas. Suele ocurrir que estamos trabajando y de pronto todo es agotamiento. La actividad se atasca. Hay que tomar distancia. Se escucha música o se lee, se consultan las redes, se pasea, se sueña o nos permitimos el aburrimiento. Y cuando se retoma la tarea a veces se descubre que los nudos se desataron. Se renovaron las estrategias. La vida y sus circunstancias nos nutrieron de un saber vicario. Un saber donado, no buscado. Descubrimos entonces -con gozo espiritual- que ya no necesitamos procurar conceptos ajenos, porque la idea sin que nos diéramos cuenta, nos fue dada. 
 Esther Díaz

jueves, 13 de abril de 2017

qué pasa con el encierro del hombre

¿Qué sucede con el arte en la sociedad industrial, cuyo mundo ha comenzado a transformarse en cibernético? ¿Se convertirán los enunciados del arte en algún tipo de información en y para este mundo? ¿Se irán a determinar sus producciones por el solo hecho de que satisfagan el carácter procedimental del círculo regulador industrial y su constante consumación? Si así fuera, ¿puede la obra de arte seguir siendo obra todavía? ¿Acaso no tendrá su sentido en quedar rezagada, ya desde antes, al servicio de la ejecución continua del proceso creativo, el que se regula solamente desde sí mismo y, de ese modo, sigue estando encerrado en sí mismo? ¿Se presenta el arte moderno como una retroalimentación de informaciones en el círculo regulador de la sociedad industrial y del mundo científico-técnico? ¿No recibirá incluso desde allí, la muy mentada “industria cultural” su legítima fundamentación? 

Estas preguntas nos acosan como preguntas. Y convergen en una única, que dice: 

¿Qué pasa con el encierro del hombre en su mundo científico-técnico? ¿No impera en este encierro, quizá, el retraimiento del hombre frente a eso que lleva al hombre recién a su determinación más propia, para que él se disponga lo justo, en vez de disponer en forma calculadora, tecno-científicamente, de sí mismo y de su mundo, de sí mismo y la propia fabricación técnica de sí mismo?

Martín Heidegger, "La proveniencia del arte y la determinación del pensar",
Conferencia dada en Atenas, 4 de abril de 1967