lunes, 1 de noviembre de 2021

Todo lo nuevo, incluso la felicidad, causa espanto

Carmen Cuervo

Yo no quiero volverme tan loco. Yo no quiero vestirme de rojo. Yo no quiero morir en el mundo hoy. Yo no quiero ya verte tan triste. Yo no quiero saber lo que hiciste. Yo no quiero esta pena en mi corazón.
Escucho un bit de un tambor entre la desolación de una radio en una calle desierta. Están las puertas cerradas y las ventanas también. ¿No será que nuestra gente está muerta? Presiento el fin de un amor en la era del color la televisión está en las vidrieras. Toda esa gente parada que tiene grasa en la piel no se entera ni que el mundo da vueltas. Yo no quiero meterme en problemas. Yo no quiero asuntos que queman. Yo tan sólo les digo que es un bajón. Yo no quiero sembrar la anarquía. Yo no quiero vivir como digan. Tengo algo que late en mi corazón. Escucho un tango y un rock y presiento que soy yo y quisiera ver al mundo de fiesta. Veo tantas chicas castradas y tantos tontos que al fin yo no se si vivir tanto les cuesta. Yo quiero ver muchos más delirantes por ahí bailando en una calle cualquiera. En Buenos Aires se ve que ya no hay tiempo de más. La alegría no es sólo brasilera. Yo no quiero vivir paranoico. Yo no quiero ver chicos con odio. Yo no quiero sentir esta depresión. Voy buscando el placer de estar vivo. No me importa si soy un bandido. Voy pateando basura en el callejón
Charly García


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