sábado, 6 de enero de 2018

mar del plata por pablo chacón

Perros que ladran, roncos de ladrar. Perros que deambulan, revisan la basura, cagan en las puertas (cuidarse de los patinazos al salir apurados). Mar del Plata no es más la ciudad desvencijada que era hasta mediados de la "década ganada". Es peor. La cantidad de perros abandonados por los visitantes, para alguien que detesta a los perros, es un baremo para medir qué clase de personas veranea todavía en esta ciudad.

Una de mis abuelas -debo reconocer en ella cierta xenofobia- preguntó una vez: ¿A eso llaman gente?, cuando la playa Bristol, la playa más céntrica, era un hervidero de cuerpos, heladeros, pungas, el celular era gigantesco, internet existía para pocos. Eso, a mediados de los 80. Entonces, en la costa Atlántica, solo Villa Gesell representaba cierta competencia. Pinamar despuntaba, pero creció exponencialmente en los 90. Punta del Este era para poca gente, que se imaginaba sofisticada. Pero siempre fue para el cualunque que se enriqueció primero con Memem y después con los Kirchner.

La Mar del Plata de las elites tuvo, luego de su fundación oficial en 1874, un Jockey Club, servicios de télex y accesos por ferrocarril. A mediados del siglo pasado, un Banco Hipotecario, una de las primeras rutas asfaltadas del país: estafetas, hotelería y comercios de alto nivel, ramblas, bañadores y salones de té: era un espacio que se quería conservador pero para la construcción y los aserraderos se necesitaban trabajadores, muchos de los cuales, la mayoría, llegó de la mano de Pedro Luro, un vasco, oriundo de San Sebastián por cuyas venas corría sangre ácrata.

(...) En Mar del Plata hubo una población anarquista muy grande hasta la última dictadura cívico-militar. La sede operacional siempre fue la Biblioteca Juventud Moderna, en la actualidad patria chica de una sociedad de ateos. El anarquismo –que jamás votó– no impidió que se difundiera el marxismo en su versión leninista y mucho menos el socialismo de Juan B. Justo, encarnado en la figura de Teodoro Bronzini, elegido concejal en 1917, fundador del diario El Trabajo, masón de grado, protagonista cuando el ejército tomó Mar del Plata durante la llamada semana trágica, en pleno verano. La huelga se cumplió, contra la opinión de la mayoría de los veraneantes, privados de bienes y servicios. Perón, entonces agente militar, participó de la represión ordenada en el balneario por el presidente radical Hipólito Yrigoyen. Bronzini fue elegido intendente por primera vez en noviembre de 1919.

"El poder político municipal presentaba rasgos de mayor autonomía y es allí cuando se abordan los primeros proyectos que proponen abrir el veraneo a otros sectores sociales", escribe la historiadora Elisa Pastoriza en "La conquista de las vacaciones". Ese es el discurso que el peronismo hará suyo más tarde, cuando el manejo del aparato del estado permita extender beneficios a los trabajadores, sometiendo al sindicalismo y convirtiendo al turismo en turismo de masas.

(...) En 1971 cae asesinada la estudiante de arquitectura Silvia Filler, primera víctima de la banda de ultraderecha (peronista) Concentración Nacional Universitaria (CNU). Aliados del titular de la CGT, José Ignacio Rucci, las cosas se precipitan. En 1975, no está claro si los montoneros o una patota del sindicalismo metalúrgico, la UOM, se carga al jefe de la CNU local, Ernesto Piantoni, íntimo de quien a posteriori, en 1983, fuera candidato a intendente por el peronismo en la ciudad, Gustavo Demarchi, hoy juzgado por crímenes de lesa humanidad. Pero entonces, la venganza fue terrible: cinco letrados filomontoneros asesinados en el lapso de uas horas, la misma noche del asesinato de Piantoni. En marzo de 1976, todo esto era un lejano recuerdo. Mar del Plata vivió unos años más de relieve, los socialistas desaparecieron, por inercia o porque nadie estuvo a la altura de Bronzini, Rufino Inda o Lombardo, o por confianza en los radicales, que hicieron (y hacen) lo que pueden, como siempre. El peronismo se abroqueló en el puerto y el vecinalismo. El sistema de comunicaciones hizo el resto. Se mir{o para otro lado mientras se depredaba la fauna marítima, los fábricas textiles cerraron. La ciudad, con Menem en el poder, practicaba un peronismo sin Perón. El capitalismo financiero es la economía criminal que junto al dispositivo tecnocientífico, destruye lazos familiares, sociales y cooperativos, máquinas obsoletas que se cambian en el mercado de las identidades, las ideas y las figuras públicas. Esta ciudad no es la excepción a esa regla.

(...) Mar del Plata es la ciudad con mayor desocupación de la Argentina.(...). La mayor parte de los asalariados trabaja en negro. Considerando la "fiabilidad" de esos índices, la vocinglería replica  que ese 11 por ciento se duplica o un poco más. Ese mismo censo arroja una cifra de de 650 mil habitantes, tercera ciudad de la provincia de Buenos Aires, que llega a 2 millones cuando la temporada está en su esplendor, durante quince, veinte días de enero.

En treinta años, Mar del Plata pasó de tener una temporada de tres meses a una de un mes y medio, que la embobreció, la hizo más dependiente del gobierno provincial y de la concentración económica que representa, por ejemplo, el empresario Aldrey Iglesias (un ex amigo de Fraga Iribarne, Francisco Franco y Menem), dueño de los diarios La Capital y La Prensa; de los hoteles Hermitage y Provincial; de la firma de alfajores Havanna; de las radios LU6 y LU9; de la mayoría de los locales que se están construyendo en la vieja facultad de ómnbibus; de la compañía de transportes Tony Tur; de la cadena de confiterías La Fuente de Oro.
Pablo Chacón, "Incúyanme afuera", septiembre 2015, completo acá

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