miércoles, 24 de agosto de 2016

si no hacemos algo para evitar que mueran siempre los mismos

Pensar contra el conservadurismo y contra el progresismo es pensar contra los límites de la imaginación estético-política dominante. Es poder acordar con el precepto de que no hay que matar y al mismo tiempo animarse a preguntar: ¿funda ese precepto por sí mismo una vida justa posible? ¡Es una condición de la vida en común o una maldición del pensamiento sobre la muerte que se cuenta por millones, de derecha a izquierda? El problema actual quizás no sea el de sostener la premisa "no matarás". El problema es que ese enunciado nada dice sobre las muertes que provoca la vida de derecha: podemos impugnar las muertes provocadas por los proyectos vitales de la izquierda y afirmar "no matarás", y, en el mismo momento, caer rendidos ante la evidencia de que morimos aquí y ahora desatendidos, olvidados, rechazados, ignorados, si no actuamos concretamente para evitarlo. Esto es, si no hacemos algo para evitar que mueran siempre los mismos, los que nada saben de las reglas del mundo: los recienvenidos, y de ellos, los abandonados. Junto a la premisa "no matarás", hay otra premisa: la premisa que manda vivir. Y vivir es cuidar, proteger, responder, crear.

Diego Caramés y Gabriel D'Iorio, 
Introducción a Los espantos, libro de Silvia Schwarzböck 
Buenos Aires, diciembre de 2015


domingo, 7 de agosto de 2016

enorme lógica del terror

Esta larga serie de demoliciones, de destrucciones, de ruinas y derrubamientos que tenemos en perspectiva, ¿quién podrá adivinarla hoy lo bastante para ser el iniciador y el adivino de esta enorme lógica del terror, el profeta de un entenebrecimiento y de unas oscuridades tales que probablemente no tuvieron jamás semejanza en la tierra?

Nosotros mismos, nosotros, adivinos de nacimiento, que estamos al acecho en las alturas, plantados entre el ayer y el mañana; nosotros, primogénitos del siglo futuro, que deberíamos percibir ya las sombras que Europa va a proyectar, ¿cómo es que esperamos sin interés verdadero, y sobre todo sin cuidado ni temor, la venida del eclipse?

Federico Nietzsche

miércoles, 3 de agosto de 2016

cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad

Cuando el más apartado rincón del globo haya sido técnicamente conquistado y económicamente explotado; cuando un suceso cualquiera sea rápidamente accesible en un lugar cualquiera y en un tiempo cualquiera; cuando se puedan experimentar, simultáneamente, el atentado a un rey en Francia y un concierto sinfónico en Tokio; cuando el tiempo sólo sea rapidez, instantaneidad y simultaneidad, mientras que lo temporal, entendido como acontecer histórico, haya desaparecido de la existencia de todos los pueblos, entonces, justamente entonces, volverán a atravesar todo este aquelarre como fantasmas las preguntas: ¿para qué?, ¿hacia dónde?, ¿y después qué?

Martín Heidgger, Introducción a la metafìsica

lunes, 1 de agosto de 2016

nada que decidir

La lucha entre aquellos que están en el poder y aquellos que quieren llegar al poder: en cada uno de los bandos está la lucha por el poder. En todas partes es el poder el factor determinante. Por esta lucha por el poder la esencia del poder está puesta por ambos lados en la esencia de su dominio incondicionado. Pero al mismo tiempo se esconde aquí también una cosa: que esta lucha está al servicio del poder y es lo que el poder quiere. El poder se ha apoderado de antemano de estas luchas (...) Esta lucha es necesariamente planetaria y, como tal, indecidible en su esencia, porque no tiene nada que decidir, por cuanto está excluida de toda diferenciación, de la diferencia (entre el ser y el ente) y con ello de la verdad y, por su propia fuerza, está arrumbada en lo que carece de destino: al estado de abandono del ser.

 Martin Heidegger, "La superación de la metafísica"