lunes, 1 de agosto de 2016

nada que decidir

La lucha entre aquellos que están en el poder y aquellos que quieren llegar al poder: en cada uno de los bandos está la lucha por el poder. En todas partes es el poder el factor determinante. Por esta lucha por el poder la esencia del poder está puesta por ambos lados en la esencia de su dominio incondicionado. Pero al mismo tiempo se esconde aquí también una cosa: que esta lucha está al servicio del poder y es lo que el poder quiere. El poder se ha apoderado de antemano de estas luchas (...) Esta lucha es necesariamente planetaria y, como tal, indecidible en su esencia, porque no tiene nada que decidir, por cuanto está excluida de toda diferenciación, de la diferencia (entre el ser y el ente) y con ello de la verdad y, por su propia fuerza, está arrumbada en lo que carece de destino: al estado de abandono del ser.

 Martin Heidegger, "La superación de la metafísica"

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