lunes, 20 de junio de 2016

quítese la ropa

En Bélgica quise ordenarme, entrar en un convento. Hacer una completa vida penitencial. Escapar a ciertas sombras que por entonces me perseguían... Pero me lo impidieron. Se dieron cuenta de que les conocía sus vicios. Las tremendas culpas que los corroen... Me echaron. Abusando de sus poderes de autoridad. De la facultad de administrar los sacramentos. Y esto es una situación general. También sucede en nuestra ciudad. Iba con frecuencia a San Francisco de Asís. Allí estudiaba el ars magna de Raimundo Lulio. Una tarde que estaba anotando y leyendo, vinieron los padres a saludarme. Se ve que me conocían, al menos de nombre. Y después de oírme exponer -no recuerdo qué exponía de Lulio-, con admiración me dijeron: "Quítese la ropa. Queremos analizar los testículos de un verdadero sabio".

Después me ofrecieron chocolate. Y tomé chocolate. Ellos también tomaron.

(Palabras de Jacobo Fijman transcriptas por Vicente Zito Lema en 
El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia la otra realidad)

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