martes, 21 de junio de 2016

hace años que no me resfrío

Estuve por toda España. Después Francia. Bélgica. Olvidos... Antes Portugal, en Lisboa. Viviendo en Florencia varios meses. En Francia tomaba vino blanco, todas las mañanas una copa. Recorrí los conventos romanos. Desde el interior, aunque no haya sol,  se puede ver cualquier montaña. En Florencia iba al convento de San Marcos; en cada una de sus celdas había pintado Fray Angélico. Los colores del cielo eran a veces conocidos por los hombres... En una celda pequeña, resguardada por un perro con cabeza de triángulo, estaba el cadáver de San Buenaventura. Cuyos libros he podido después leer en la biblioteca de los benedictinos.

Volví a Buenos Aires. La encontré cambiada. Convertida en una ciudad de maldiciones. Por la depravación. Trabajé en muchísimos diarios. Pero fuera de la comida no me pagaban nada. Solo comida; fideos, un poco de vino... paraba en el único hotel del pueblo. Después se desataron las iras. Y otra vez en ese alto camino que había empezado a recorrer... Los médicos me aplicaron el electroshock. Y ciertamente parece que me hizo bien. Hace años que no me resfrío. El mal no sé cuál era. Tenía una confusión terrible. Desesperado, quería saber, cuál era el mal... dónde estaba localizado...

(Palabras de Jacobo Fijman transcriptas por Vicente Zito Lema en 
El pensamiento de Jacobo Fijman o el viaje hacia la otra realidad)

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