miércoles, 9 de marzo de 2016

no hay ningún atracadero que pueda disolver en su escondite lo que fuimos

La calle Llupes raya al medio encuentra a Belvedere
el tren saluda desde abajo con silbos de tristeza
aquellas filas infinitas saliendo de central
el empedrado está tapado pero allí esta.

La primavera en aquel barrio se llama soledad
se llama gritos de ternura pidiendo para entrar
y en el apuro está lloviendo, ya no se apretarán
mis lágrimas en tus bolsillos, cambiaste de sacón.

Un día nos encontraremos en otro carnaval
tendremos suerte si aprendemos que no hay ningún rincón
que no hay ningún atracadero que pueda disolver
en su escondite lo que fuimos, el tiempo está después.

Fernandp Cabrera, El tiempo está después

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