jueves, 22 de octubre de 2015

somos una suerte de medio hombres

Ahora bien, en el tribunal o en la cárcel se puede interponer una suplica, apelar, no así en lo que Foucault llamara el Estado del no derecho, del no ciudadano, del no-hombre o peor, medio hombre: "No hay derecho", como reza un adagio popular, no hay derecho por cuanto no hay humanidad: no hay más que unos hombres reducidos al estado de bestias, en el confín de lo humano, en el límite de lo escrito: y es así que el alcohol, o como aquí lo llaman el alpiste de los pajaritos, es tan obsesivo en los manicomios, porque somos una suerte de medio hombres, un alcohol sobredeterminado, porque en él influye, lo mismo que en el sueño, la desesperación.

Leopoldo María Panero, Prueba de vida. Autobiografía

miércoles, 21 de octubre de 2015

oh viaje difícil

Ahora bien, la locura es no sé si una muerte en vida o un renacimiento. En cualquiera de los casos es un proceso humano y no marciano. Y la psiquiatría es la consideración no humana de lo humano.

Por el contrario, la literatura moderna es un texto sin nadie, un texto no-humano, pero un texto humano en su proceso de circulación social. Y escribir, ser otro hombre es todo lo que se puede -y ni siquiera eso- en un manicomio, donde se castiga hasta la menor irregularidad, hasta tener pajaritos en la celda, como el hombre de Alcatraz. La carrera moral del enfermo mental, como dijera Erving Goffman, es adelgazar hasta ser sólo un texto de antipsiquiatría y, hablando de paranoia, una maquinaria de tragar veneno.

Oh viaje difícil, oh labor improbus, oh experiencia límite de aquel que ha cruzado ya el límite. Y así, hasta llegar a la muerte de verdad, como perfecta experiencia límite. Y, siendo Jesucristo, o tal vez sólo un loco como en Ordet, de Theodor Dreyer, resucitar y ser un resucitado, y volver de la nada sin nada de abrigo.

Ah, el hombre al que nadie quiere, ah, el hombre sin nadie, el borracho en el límite del abismo. Ah, el hombre enemigo del hombre, el hombre que ya no es hombre, sino una equis en la ecuación. Ah, el temor más horrible, más horrible que un ángel es ser un hombre, alguien machacado por la vida, destruido por la letra: hubo aquí alguien que existió y se llamó "Panero".

Leopoldo María Panero, Prueba de vida. Autobiografía

lunes, 19 de octubre de 2015

el loco al que llaman rey

Bufón soy y mimo al hombre en esta escalera cerrada
con peces muertos en sus peldaños
y una sirena ahogada en mi mano que enseño
mudo a los viandantes pidiendo
como el poeta limosna
mano de la asfixia que acaricia tu mano
en el umbral que me une al hombre
que pasa a la distancia de un corcel
y cándido sella el pacto
sin saber que naufraga en la página virgen
en el vértice de la línea, en la nada
cruel de la rosa demacrada donde
no estoy yo ni está el hombre.

domingo, 18 de octubre de 2015

tocado por la maldición del cielo

Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano
la vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.

Leopoldo María Panero

sábado, 17 de octubre de 2015

luna tras luna los labios de la luna

¿Quién me engaña en la noche, y aúlla
pidiéndome que salga, que salga a la calle y camine,
y corra, y atraviese las calles como perro rabioso
las calles desiertas en que es siempre de noche,
buscando locamente el baccarrá en la noche?

¿Quién despierta, qué hembra mortal o pájaro para decirme
que aún vivo, que aún deseo, que tengo
todavía que imprimir una última dirección a mis ojos
para buscar el baccarrá en la noche?

¿Qué uñas escarban mi vejez, y qué mano que no perdona
tortura mi muñeca, conduciéndome
como a un lugar seguro, al baccarrá en la noche?

¿Qué mano de madre, qué oración susurran
luna tras luna los labios de la luna
gritando en medio de la calle a solas
descubriéndome en la acera, denunciando a todos
mi testamento secreto, mi pavor y mi miedo
sin descanso de encontrarme, no sé si hoy quizás, tal vez mañana, jugando
ya para siempre al baccarrá en la noche?

Leopoldo María Panero, "El Bacarrá en la noche"

viernes, 16 de octubre de 2015

warm mist

Vagando por esta niebla caliente
como si fuera a la deriva hacia el mar
las nubes llegaron a la tierra ahora
igual que un día ella vino a mí
¡oh! y ahora ya estoy lejos
las cosas cambiaron, me fui
no más risa, no más lágrimas
un pájaro canta ahí arriba en algún lugar
sus gritos son libres de verdad
pero ella se llevó mi alma y mis cosas
indicando el camino hacia el mar
sin un norte, sin una vela
condenado a vagar, condenado a fallar
sobre el mar está siempre gris
podrías recordar a Claudia
ella fue a la deriva hasta hundirse, tan triste
se llevó con ella a su amante
él era lo único que tenía
yo no quiero irme así
oh, Señor, ¿no puedo pedirte una cosa?
no me dejes morir rodeado por este gris
todavía voy a la deriva por esta niebla caliente
como si fuera a la deriva hacia el mar
las nubes llegaron a la tierra ahora
igual que un día ella vino a mí
¡oh! y ahora ya estoy lejos
¿no puedo pedirte una cosa?
sin un norte, sin una vela
condenado a vagar, condenado a fallar
oh, Señor, ¿no puedo pedirte una cosa?
no me dejes morir rodeado por este gris.

Luca Prodan, "Warm mist" (dedicado a su hermana Claudia)

miércoles, 14 de octubre de 2015

La desconocida

¿Qué hacer con la muerte? No lo sé.
Y ustedes, ¿saben?
Solo ocultan que lo ignoran.
Pero yo no escondo mi ignorancia.

Vivas como vivas, la vida no te lo responderá,
¿acaso se vence la muerte con la vida?
Es sabido que la muerte se vence con la muerte,
esto es: te encontrará en todos los caminos.

Y yo odio a la muerte de cualquiera,
solo amo a la mía, a la desconocida.
La quiero por eso, porque la ignoro,
porque al morir no veré sus ojos.

Zinaida Gippius (1869 - 1945) fue una escritora y poetisa de la Edad de Plata de la literatura rusa. Este poema forma parte del libro Poemas como rezos, antología bilingüe de Zinaida Gippius y Cherubina de Gabriak, traducido por Natalia Litvinova y editado por Alción editora.