martes, 31 de marzo de 2015

el fusilado

Las marcas que [Rodolfo] Walsh dejó en [el diario] Noticias son visibles. Las coberturas de los problemas diarios de un argentino trabajador o el seguimiento de los abusos policiales crecientes.; el texto que, bajo el título "Dolor" (idea de Bonasso), ubica la noticia de la muerte de Perón en esos tiempos arduos; la serie de notas sobre "la revolución palestina", que provocaron una respuesta de la Embajada de Israel en Buenos Aires. Pero Walsh está sobre todo en dos tapas que recurren a las palabras clave de Operación Masacre para contar los crímenes del gobierno peronista contra su militancia descarrilada.

La primera, del 9 de febrero de 1974, en vida de Perón, se titulaba "El caso del fusilado" y denunciaba el hallazgo del cadáver de Julio César Fumarola. El fotógrafo, que combinaba su estudio publicitario con la imagen periodística y la actividad gremial, había sido secuestrado por parapoliciales y había aparecido, con signos de tortura y destrozado a balazos -la firma de la Triple A-, en los bosques de Ezeiza.

La segunda fue la penúltima edición de Noticias, el número 265 del 26 de agosto [de 1974]. Perón había muerto y la clausura del diario de los Montoneros era cuestión de horas. La cobertura de un homicidio múltiple de la Triple A reconocía abiertamente su filiación en el texto que ocupó la tapa, sin fotos, bajo el único título "Testimonio exclusivo del sobreviviente del basural / Habla el fusilado":

"Carlos Baglietto, el único sobreviviente del fusilamiento producido en los basurales de Quilmes el pasado miércoles 21, mantuvo una entrevista exclusiva con Noticias.
El encuentro se produjo pocas horas después de la inhumación de los restos de Pablo van Lierde, a quien sus compañeros apodaban 'el Gringo', y a veinticuatro horas del sepelio de Eduardo Beckerman, el joven de la UES bautizado como 'el Roña' por sus amigos. Los dos murieron en esta nueva 'operación masacre' producido en un descampado de Quilmes.
Como en 1956, cuando los basurales de José León Suárez sirvieron de escenario para acabar con la vida de seis peronistas, como en Trelew hace dos años, ahora también la suerte ha querido que alguien sobreviva para testimoniar acerca de una realidad que, como ayer, vuelve a doler sobre la carne del pueblo peronista".

Gabriela Esquivada, Noticias de los Montoneros. La historia del diario que no pudo anunciar la revolución. 
(El diario Noticias apareció durante 9 meses, desde fines de 1973 hasta agosto de 1974, 
hasta ser clausurado por el gobierno de María Estela Martínez, viuda de Perón)

sábado, 28 de marzo de 2015

un amenazante mundo exterior

Me llaman Rodolfo Walsh. Cuando chico, ese nombre no terminaba de convencerme: pensaba que no me serviría, por ejemplo, para ser presidente de la República. Mucho después descubrí que podía pronunciarse como dos yambos aliterados, y eso me gustó.

Nací en Choele–Choel, que quiere decir “corazón de palo”. Me ha sido reprochado por varias mujeres.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los ocho años decidí ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin vocación y tuve muchos oficios. El más espectacular: limpiador de ventanas; el más humillante: lavacopas; el más burgués: comerciante de antigüedades; el más secreto: criptógrafo en Cuba.

Mi padre era mayordomo de estancia, un transculturado al que los peones mestizos de Río Negro llamaban Huelche. Tuvo tercer grado, pero sabía bolear avestruces y dejar el molde en la cancha de bochas. Su coraje físico sigue pareciéndome casi mitológico. Hablaba con los caballos. Uno lo mató, en 1945, y otro nos dejó como única herencia. Este se llamaba “Mar Negro”, y marcaba dieciséis segundos en los trescientos: mucho caballo para ese campo. Pero ésta ya era zona de la desgracia, provincia de Buenos Aires.

Tengo una hermana monja y dos hijas laicas.

Mi madre vivió en medio de cosas que no amaba: el campo, la pobreza. En su implacable resistencia resultó más valerosa, y durable, que mi padre. El mayor disgusto que le causo, es no haber terminado mi profesorado en letras.

Mis primeros esfuerzos literarios fueron satíricos, cuartetas alusivas a maestros y celadores de sexto grado. Cuando a los diecisiete años dejé el Nacional y entré en una oficina, la inspiración seguía viva, pero había perfeccionado el método: ahora armaba sigilosos acrósticos.

La idea más perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke: si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. Mi noviazgo con una muchacha que escribía incomparablemente mejor que yo me redujo a silencio durante cinco años. Mi primer libro fueron tres novelas cortas en el género policial, del que hoy abomino. Lo hice en un mes, sin pensar en la literatura aunque sí en la diversión y en el dinero. Me callé durante cuatro años más porque no me consideraba a la altura de nadie. Operación Masacre cambió mi vida. Haciéndola, comprendí que además de mis perplejidades íntimas, existía un amenazante mundo exterior. Me fui a Cuba, asistí al nacimiento de un orden nuevo, contradictorio, a veces épico, a veces fastidioso. Volví, completé un nuevo silencio de seis años. En 1964 decidí que en todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.

En la hipótesis de seguir escribiendo, lo que más necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento, he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto; sé que me falta mucho para poder decir instantáneamente lo que quiero, en su forma óptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a través de la propia estupidez.

viernes, 27 de marzo de 2015

la dureza de verbitsky, según horacio gonzález

Con relación al gobierno [Verbitsky] mantiene una cierta independencia, situación no fácil de lograr. Consigue mantener su independencia sobre la base de su actuación anterior, y el hecho de que no se calla ante el hecho de que el gobierno tome decisiones opuestas a la política que él sigue, que es la política del CELS. Política que sigue él como miembro destacado, es el presidente, y como herencia del trabajo de Emilio Mignone. En ese sentido yo [Horacio González], por ejemplo, me baso bastante en lo que dice Verbitsky buscando una situación parecida, por eso mismo le tengo una gran estima a él personalmente pero también le tengo estima a su trabajo que corre sobre el filo de la navaja, digamos. Lo que sí me asombra es que eso exige una suerte de dureza propia de un investigador en una esfera que la Argentina no tiene. Esa otra esfera sería la del investigador privado como el de la novela negra norteamericana. Y él tiene esa forma de ser un duro como el detective norteamericano, pero al mismo tiempo, yo que lo conozco de otras situaciones, más familiares, lo que más le gusta es agarrar a sus nietos. Más allá de sus gustos artísticos y musicales, que son gustos de avanzada. Tiene esa característica entonces, de personaje de la novela policial dura, que actúa con la misma dureza que reclama el capitalismo y su corrupción, y que tiene que fingir ser más duro que lo que es para que no lo trague el sistema. Pero su vida privada es una vida hogareña, donde busca la intimidad de un hogar donde pueda descansar el guerrero. Y además su interés por la música, específicamente, convive con su vocación periodística que es, como digo, un lugar donde actúa en forma implacable. Y esa acción implacable le ha ganado muchos lectores pero también muchos enemigos. Es alguien a quien el gobierno lo tiene hoy como partidario pero del cual también se cuida, me parece a mí. Es simplemente una apreciación mía porque en el caso Milani se les puso en contra, no hace política papal, que hoy es raro en Argentina no hacer política papal. Se mantiene como alguien que custodia una memoria, también. Y esa memoria lo llevaba un tipo de articulo en donde siempre aparece alguien tratado con algún menosprecio, a través de pequeñas figuras retóricas, el cambio de nombre, o el desdén al utilizar su nombre, él utiliza mucho ese recurso irónico, pero en todo lo demás no es irónico.

(Horario González testimonia ante Hernán Lopez Echagüe para el libro 
El Perro. Horacio Verbitsky, un animal político)
El domingo a la medianoche Hernán López Echagüe en La otra.-radio, www.fmlatribu.com

jueves, 26 de marzo de 2015

yo sé por qué se fue lanata de página/12

[Dice Verbitsky] - Lanata dijo que él se fue de Página/12 porque entró Clarín. Ahora, yo sé por qué se fue Lanata de Página/12. Puede ser que, además, sea cierto lo de Clarín, yo no lo sé. Pero sí sé cómo fue la salida de Lanata del diario. Lanata, como ha hecho en todos lados, arma un producto, vende el producto, y después vive de rentas, va de visita, aparece un rato, todos le arman la cosa y él con ese ingenio tan divertido que tiene lo dice, lo que han laburado otros, y cada vez llega más tarde y no va y todo lo demás. Y se empieza a calentar con un proyecto nuevo. Esa ha sido la historia de él a lo largo de veinticinco años. Él empezó un programa de radio, en ese programa de radio tenía mucha publicidad de Chiche Aráoz, del Ministerio de Desarrollo Social, y en el diario descubrieron que esa publicidad en el programa de radio era el pago de un reportaje a doble página que le había hecho a Chiche Aráoz en el diario. Hizo el reportaje en el diario y lo facturó en la radio. Por eso lo echaron. Y no lo dijeron por pudor, por miedo, porque tenían ellos también algún pecado que ocultar, pero no lo dijeron. Pero internamente todos sabíamos eso, yo supe eso.

Hernán López Echagüe, El Perro, Horacio Verbitsky, un animal político

miércoles, 25 de marzo de 2015

presos de las garras de ese mundo

Mientras sigamos preguntándonos qué dicen o qué piensan otros sobre nosotros, y tratemos de actuar de tal forma que provoquemos una respuesta positiva, seguiremos siendo víctimas y prisioneros del oscuro mundo en el que vivimos. En ese oscuro mundo tenemos que permitir que quienes nos rodean nos digan que somos valiosos. En el mundo de los éxitos y los fracasos, de los honores y las denigraciones, de los elogios y las críticas, de los triunfadores y los fracasados. En ese mundo fácilmente resultamos heridos, y a menudo actuamos movidos por tales heridas para encontrar alguna satisfacción para nuestra necesidad de ser considerados valiosos.. Mientras seamos presos de las garras de ese mundo, vivimos en tinieblas, porque no sabemos cuál es nuestro verdadero yo. Nos aferramos a nuestro falso yo con la esperanza de que tal vez un éxito mayor, un elogio mayor, una satisfacción mayor… nos procurará la experiencia que anhelamos de ser amados. Éste es el fértil caldo de cultivo de la amargura, la codicia, la violencia y la guerra. 

Henri Nouwen, El trabajo por la paz

martes, 24 de marzo de 2015

no se dice es mala una canción, qué temeridad, acusar de maldad a una canción

Recién acabamos de empezar a correr
no se puede parar
la segunda parte es mejor
hay que seguir hasta el final
la última estación es opcional.

Cuando en la carretera
se toma cierta velocidad
hay que recordar que la voluntad
sirve para empezar a correr,
no para terminar.

Nacimos para estar en el camino
y el único camino es el porvenir
todo está por venir
mejor curtir el cuero
y supervivir es una buena elección.

Alguna vez todos tuvimos
que agarrarnos del sombrero
porque la tormenta era cruenta
y también hay que convencer
al tilín del corazón.

Mirando pasar el pasado
no me estoy quedando mirando
nada más estoy arrastrando
a mi propia conducción
un envión y otra canción.

No escucho más el propio tilín
de mi cruel Alcatraz cora-moquetín
tengo suficiente super fe
y no se hace desear
el mármol de Plaza San Martín.

Tremenda riqueza poder elegir pero tiene que ser
en verdadera libertad es el verdadero deber
debería ser guardado como el fuego sagrado
que cuida las lapiceras que quieren escribir
y a los grabadores
no existen tiempos mejores
si no existe el tiempo
qué gran evocación.

No se dice es mala una canción,
qué temeridad
acusar de maldad a una canción
buena oportunidad de callar
además sólo existe una canción
la que hace tilín en mi corazón
en Berlín sólo podemos escuchar
porque no queremos oír
porque no hay tiempo
y además acabamos de empezar a correr.

Recién acabamos de empezar
es el tilín del corazón.
No se puede parar una canción
si es el tilín del corazón…

Andrés Calamaro, El tilín del corazón

lunes, 23 de marzo de 2015

sacar pecho de vampiro o pegarse un tiro

Otra vez el huracán conoce su conciencia,
como le pasó a Juan
el super «qué dirán», la culpa destilada en cubas de roble,
y las palabritas que ahora resultan demasiado nobles,
y el dedo que lo acusa, todo es al pedo,
cómo preparar una confesión si sólo fue animalización.

Somos resultado de la suma de sangre y espuma,
de las ganas contenidas de garchar de nuestros anteriores.
¿Qué honores esperan los animales
al hacerse cargo del asco de la sociedad,
de lo más prohibido?

Nadie los va a aplaudir,
ojalá los ensucie el olvido.
Se dan cuenta, pero prefieren reír que llorar,
sacar pecho de vampiro o pegarse un tiro, o no, o no…

Debe ser el corte, ese nuevo corte careta,
debe ser la anfeta,
una conveniente conclusión
para una canción.

Andrés Calamaro, Corte de huracán

domingo, 22 de marzo de 2015

los dedos en el enchufe

“Es como un bebé que va gateando a meter los dedos en el enchufe –dijo alguna vez el productor Afo Verde, intentando explicar su enojo ante semejante disco–. Mi trabajo es agarrarle la mano antes de que lo haga, y decirle: No, te va a doler a vos, a tu mamá y a todos los que te quieren. Y después de eso no vas a quedar igual.” 

Afo Verde, cuando se enteró de las intenciones de Andrés Calamaro de editar un disco quintuple, El salmón, en 2000.

viernes, 20 de marzo de 2015

dos soledades puras confundidas

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.
A la orilla del río
dos soledades
tímidas
que se abrazan.

¿Qué mar oscuro,
qué mar oscuro,
los rodea,
cuando el agua es de cielo
que llega danzando
hasta las gramillas?
A la orilla del río
dos vidas solas
que se abrazan.
Solos, solos, quedaron
cerca del rancho.
La madre fue por algo.
El mundo era una crecida
nocturna.
¿Por qué el hambre y las piedras
y las palabras duras?
Y había enredaderas
que se miraban,
y sombras de sauces,
que se iban,
y ramas que quedaban…

Solos de pronto, solos,
ante la extraña noche
que subía y los rodeaba:
del vago, del profundo
terror igual,
surgió el desesperado
anhelo de un calor
que los flotara.

A la orilla del río
dos soledades puras
confundidas
sobre una isla efímera
de amor desesperado.

El animal temblaba.
¿De qué alegría
temblaba?
El niño casi lloraba.
¿De qué alegría
casi lloraba?

A la orilla del río
un niño solo
con su perro.

Juan L. Ortiz, A la orilla del río ...

jueves, 19 de marzo de 2015

la piedra en el zapato

Sin  embargo, cinco años después la revista [El Amante] insiste, en boca de uno de sus entrevistados: "La Universidad del Cine, el Bafici y El Amante.Yo creo que ese es el pilar del Nuevo Cine Argentino". Pero podría vérselo exactamente al revés: el NCA es el pilar sobre el que se asientan (o justifican) la Universidad del Cine, el Bafici y El Amante, porque esa trinidad necesita un NCA sostenido en una (larga) lista de películas de valor relativo y en algunos (pocos) nombres "consagrados". No soporta el milagro que desenmascara a los falsos profetas, la excepción que no confirma la regla (y esa piedra en el zapato, esa niña santa en la ciénaga es): Lucrecia Martel, "La señora Martel" (como la llama cariñosamente el señor Filippelli) surgió por fuera de esa santísima trinidad: no fue descubierta por El Amante, no estudió en la FUC, nunca pasó por el BAFICI. (Tampoco otro canonizado como Alonso es el mejor ejemplo: no fue un hijo dilecto, y tal vez por eso pensó La libertad en sintonía con la sección "Contracampo" del Festival de Mar del Plata, donde se formó tanto o  más que en la FUC).

No olvidemos que el BAFICI fue en sus inicios parte de la fachada renovadora de la Alianza (y tal vez su único logro perdurable). En sus primeras ediciones, el festival estuvo dirigido por alguien tan externo a la FUC  y El Amante como Andrés Di Tella (precursor, además, del nuevo documental argentino, también surgido por fuera de la trinidad. Pero el señor Filippelli dice que "últimamente no me interesa nada, pero el cine de Di Tella era un cine que tenía algún interés, parecía un tipo preocupado por las cosas que hacía" (tal vez se podría decir lo mismo del cine del señor Filippelli...).

Nicolás Prividera, El país del cine, Los Ríos, Córdoba, 2014

miércoles, 18 de marzo de 2015

lazos de familia

En el número de diciembre de 2008 de El Amante, haciendo gala de un "elegantísimo desdén", los señores Noriega, Antín y Filippelli se dedican a echarse mutuamente flores y a proponerse para el bronce. Este abierto ejercicio de ego no es ni más ni menos que una insistente reivindicación de paternidad sobre el NCA [Nuevo Cine Argentino], como si se invirtieran los beneficios de la herencia y los padres aspiraran a recibir lo cosechado por sus hijos. Pero el NCA no tiene padres (ya que están ausentes o desaparecidos), sino tíos o abuelos (categoría en la que entrarían algunos de los mencionados), y la metáfora no se agota en esos lazos de familia, pues el NCA -como cualquier proceso abierto- es un fenómeno complejo, en el que influyen más las condiciones de posibilidad de una época que el nombre de un atajo de iluminados, como reconocía Llinás en fecha temprana [Entrevista de Quintín en El Amante, Nro. 124, Bueno Aires, agosto 2002].

"El problema con el llamado nuevo cine argentino es que se le armó una inmensa estructura, como si hubiera un movimiento cinematográfico detrás. Hay una película inaugural Pizza, birra, faso; un momento de ápice, Mundo grúa; una película de madurez, La Ciénaga; un maestro como puede ser Filippelli, al menos para las películas de la FUC; un órgano de celebración como El Amante, un campo de acción como el festival de Buenos Aires. Está todo lo que se necesita para relatar la historia y afirmar la fuerza de una corriente. Están todos los adornos, pero lo que falta es la obra:una manera diferente de hacer cine" . 

Nicolás Prividera, El país del cine, Los Ríos, Córdoba, 2014

lunes, 16 de marzo de 2015

que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia

Que los ruidos te perforen los dientes,
como una lima de dentista,
y la memoria se te llene de herrumbre,
de olores descompuestos y de palabras rotas.
Que te crezca, en cada uno de los poros,
una pata de araña;
que sólo puedas alimentarte de barajas usadas
y que el sueño te reduzca, como una aplanadora,
al espesor de tu retrato.
Que al salir a la calle,
hasta los faroles te corran a patadas;
que un fanatismo irresistible te obligue a posternarte
ante los tachos de basura
y que todos los habitantes de la ciudad
te confundan con un madero.
Que cuando quieras decir: "Mi amor",
digas: "Pescado frito";
que tus manos intenten estrangularte a cada rato,
y que en vez de tirar el cigarrillo,
seas tú el que te arrojes en las salivaderas.
Que tu mujer te engañe hasta con los buzones;
que al acostarse junto a ti,
se metamorfosee en sanguijuela,
y que después de parir un cuervo,
alumbre una llave inglesa.
Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto,
para que los espejos, al mirarte,
se suiciden de repugnancia;
que tu único entretenimiento consista en instalarte
en la sala de espera de los dentistas,
disfrazado de cocodrilo,
y que te enamores, tan locamente,
de una caja de hierro,
que no puedas dejar, ni por un solo instante,
de lamerle la cerradura.

Oliverio Girondo, "Que los ruidos te perforen los dientes"

sábado, 14 de marzo de 2015

ay, vientre que me aguardas

Yo no soy de ningún siglo.
Vivo ausente del tiempo. Soy mi siglo como soy mi sexo y mi delirio.
Soy el siglo liberado de toda fecha y penumbra.

Pero cuando muera, el profeta que hay en mí se alzará como un niño sin moral y sin patria. Un niño loco con lengua de alaridos.
Entonces amanecerá en el millón de
Galaxias.

Madres del futuro; cuidado; cuando muera puedo volver.

Entonces, ay, vientre que me aguardas, dulcísima catedral de tinieblas.

Miguel Ángel Bustos, Visión de los hijos del mal

viernes, 13 de marzo de 2015

momento perfecto

La rata se esconde y esconde sus cosas
Le gusta mirarlas pero nunca las toca
arguye que espera el momento perfecto 
Pero si llegara, encontraría un pretexto.

Libros, herramientas, botones, carpetas
enteros los rollos de unas telas selectas
todo se acumula y no encuentra nada
el moho y el polvo con el tiempo no acaban.

Un día decide que todo se tira
pone todo en bolsos y lo deja en la esquina
de pronto se acuerda de aquella belleza. 
¿Por qué tiré todo? No es mi naturaleza.

Uuuh... essso…
Tanto santo dando, sí...
Tanto santo dando, sí...

Lo tenía hace tanto...
Lo tenía hace tanto...
Lo tenía hace tanto...
Lo tenía hace tanto...

martes, 10 de marzo de 2015

lunes, 9 de marzo de 2015

la causa del enemigo

Quien se queda en casa, cuando la lucha comienza
y deja que otros peleen por su causa
deberá andarse con cuidado: ya que
quien no ha compartido la lucha
compartirá la derrota.
No sólo la lucha evitará una vez
quien la lucha quiera evitar: ya que
estará peleando por la causa del enemigo
quien por su propia causa no haya luchado.

Bertold Brecht, "Quien se queda en casa-

viernes, 6 de marzo de 2015

siempre hay otro

¿Quién es el tercero que siempre camina a tu lado?
Cuando cuento: sólo estamos tú y yo
pero cuando miro adelante por el camino blanco
siempre hay otro que camina a tu lado
deslizándose envuelto en un pardo manto, encapuchado
no sé si es hombre o mujer
 —Pero ¿quién es ese que va del otro lado?

T. S. Eliot, "Lo que dijo el trueno"

miércoles, 4 de marzo de 2015

aquí uno no se puede quedar ni parado ni tenderse ni sentarse

Aquí no hay agua sino sólo roca
roca y nada de agua en el camino arenoso
el camino serpenteando allá arriba entre las montañas
si hubiera agua nos detendríamos a beber
entre la roca uno no puede pararse ni pensar
el sudor está seco y los pies están en la arena
con tal de que hubiera agua entre la roca
montaña muerta boca de dientes cariados que no puede escupir.
Aquí uno no se puede quedar ni parado ni tenderse ni sentarse
no hay silencio en las montañas
sino seco trueno estéril sin lluvia
no hay ni soledad en las montañas
sino hoscas caras rojas que gruñen y miran con desprecio
desde puertas de casas de barro agrietado
Si hubiera agua
Y no roca
Si hubiera roca
y también agua
y agua
una fuente
un charco entre la roca
si hubiera ruido del agua sólo
no la chicharra
y la hierba seca cantando
sino ruido de agua sobre una roca
donde el zorzal canta en los pinos
plip plop plip plop plop plop plop
pero no hay agua

T. S. Eliot, "Lo que dijo el trueno"


lunes, 2 de marzo de 2015

me dan ganas de gritar a todos

Hoy no ha venido nadie a preguntar;
ni me han pedido en esta tarde nada.

No he visto ni una flor de cementerio
en tan alegre procesión de luces.
Perdóname, Señor: qué poco he muerto!

En esta tarde todos, todos pasan
sin preguntarme ni pedirme nada.

Y no sé qué se olvidan y se queda
mal en mis manos, como cosa ajena.

He salido a la puerta,
y me da ganas de gritar a todos:
Si echan de menos algo, aquí se queda!

Porque en todas las tardes de esta vida,
yo no sé con qué puertas dan a un rostro,
y algo ajeno se toma el alma mía.

Hoy no ha venido nadie;
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!

Ágape, César Vallejo