domingo, 13 de diciembre de 2015

hablan incendios

Desde su origen, en nuestro país hay dos modelos en disputa y ninguno tiene la fortaleza política de imponerse definitivamente sobre el otro. Eso está presente en las divisiones surgidas inmediatamente desde el mismo 25 de mayo de 1810. Como uno de los tantos testimonios de época están las cartas que Guadalupe Cuenca, la compañera de Moreno, le escribe a su marido que sospechosamente ya había muerto en alta mar en un buque británico cuyo capitán, ante los dolores que lo aquejaban, le dio una dosis de antimonio, 26 veces superior a lo tolerado por el cuerpo humano y sin consultar con el hermano del revolucionario jacobino que lo acompañaba. Iba a comprar armas para la revolución amenazada y ese 4 de marzo de 1811 es arrojado al mar envuelto en una bandera inglesa. La noticia de su muerte llega a Buenos Aires el 14 de octubre de ese año. En una de las conmovedoras cartas que le envía Guadalupe a su marido ya muerto, el 20 de abril de 1811, da cuenta de la situación: “A Azcuénaga lo han desterrado a Mendoza; y a Posadas y a Larrea a San Juan; a Peña a la punta de San Luis; French, Beruti, Donado, el Dr Vieytes y Cardoso a Patagones; hoy te mando el manifiesto para que veas cómo mienten estos infames. Del pobre Castelli hablan incendios, que ha robado, que es borracho, que hace injusticias, no saben cómo incriminarlo… Ya está visto que los que se han sacrificado son los que salen peor que todos; el ejemplo lo tienes en vos mismo y en estos pobres que están padeciendo después que han trabajado tanto, y así mi querido Moreno, ésta y no más, porque Saavedra y los pícaros como él son los que se aprovechan y no la patria, pues a mi parecer lo que vos y los demás patriotas trabajaron está perdido porque estos no tratan sino de su interés particular".

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