jueves, 3 de septiembre de 2015

si no querés que te pise, no te me crucés por la lleca que vas a ganar una beca para ir a estudiar teología allá con la virgen María

De lo que podía comprarme, lo mejor que vi fue la moto. Es como si fuera un piloto y las calles son sólo nubes. Salgo de bailar en los clubes, me llevo una pinta prendida: con la moto vivo la vida. Fue mucho mejor que comprarme un radiograbador estéreo. Yo prefiero, te digo en serio, antes que soñar con sonidos ordenados por algún vivo y bancar cualquier ocurrencia, conseguir mi propia experiencia. Con la moto vivo la mía y no la de los del Suquía. Me compré por fin una moto como la que yo siempre quise, y si no querés que te pise, no te me crucés por la lleca que vas a ganar una beca para ir a estudiar teología allá con la virgen María. No quisiera ser tu verdugo pero yo la calle la arrugo. Por eso te doy un consejo: para conservar tu pellejo, no salgás a la calle, viejo, salvo si es un caso de urgencia. Y si fuera así, por prudencia tené bien a mano a la vista tu carné de la mutualista. Eran muchas cuotas pero mes a mes yo me las arreglaba, iba por las calles y decía para mí: me compré la moto, me compré la moto y la pago de a poco.

Leo Masliah, La moto

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