lunes, 17 de agosto de 2015

Viva Mateo

Mateo fue tal vez uno de los pocos músicos que, sin proponérselo, puso a la política en su lugar, un sistema que está viciado con demasiados políticos "méndigos" del voto. Estuvo al margen, negoció todo MENOS su música, siquiera una nota, un respiro. Es un ejemplo casi mítico, pero real, de lo que pretendería un cancionista que desea arte en su quehacer. Escucho lo que editó Mateo y también lo que salió póstumamente. Escribe de manera totalmente distinta a sus congéneres, armoniza de otra manera, canta totalmente aparte, arregla y graba al margen. Logró ser lo más montevideano siendo él mismo, no puedo concebir la música urbana del sur del país sin un antes y un después de Mateo. También considero que fue el percusionista más interesante, con más feeling que yo haya escuchado. Diría que me siento contento y agradecido por ser uruguayo, en el sentido de casi no uruguayo, pero lo suficiente como para que, tardíamente, haya podido conocer a este tipo que es sin dudas el músico que más me interesa en el planteo. En el Uruguay, de los que hicieron real antropofagia, para mí, fue el que llegó más lejos, desconstruyendo todo todo lo que suena en la vuelta, rehaciéndolo a su modo al punto que sus ingredientes no parecen ser los mismos, rompe la prisión que le debemos a Bach referente a lo temperado sin irse del código. Logra ser loado por quien no conoce demasiado su obra y también por quien la conoce profundamente. Es pop siendo a la vez lo antipop. Callado la boca se comió lo peor del proceso militar sin poder tocar, siendo apaleado y maltratado por las patrullas de turno y sin el apoyo de los militantes organizados porque era orejano, al margen, era totalmente anarco al punto de no ser ni siquiera anarquista. Viva Mateo.

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