viernes, 17 de julio de 2015

clarín y la guerra de malvinas

En las primeras semanas [Clarín] dio títulos triunfalistas: en una línea similar a la mayoría de los medios, relativizó las malas noticias que llegaban desde el resto del mundo, les dio aire a los intelectuales que se subieron a la guerra en las páginas de opinión, como Santiago Kovadloff, y restó trascendencia a la declaración crítica que publicó el MID.

Entre abril y mayo, el diario asumió el discurso de la dictadura: se refería a una "guerra justa" o "guerra de rescate" y la insertaba en el conjunto de los movimientos contra el colonialismo inglés; ponía el acento en la unidad nacional y aseguraba la superioridad argentina en varios planos, incluso el militar. Negó la censura de guerra y subrayó que Malvinas había vuelto más tolerante a gobernantes y gobernados. En defensa de la dictadura , describía  la invasión a las islas como la continuación de la lucha contrainsurgente que habían librado las Fuerzas Armadas.

(...) El desenlace de la guerra se presentó de modo casi abrupto para los lectores del matutino.

Aunque en los días previos se habían registrado las negociaciones diplomáticas y los preparativos, en las páginas nada había hecho prever un final tan desfavorable para la Argentina. Hasta la edición del 5 de mayo, la cobertura hablaba del gran desempeño de las tropas nacionales. Inclusive entre los títulos del 14 de junio había ánimo: "Bombardeos sobre las avanzadas británicas". Pero al día siguiente menguó la esperanza: "Cesaron los combates en las Malvinas. Se firmó un acta para retirar las tropas".

Ese inicio fue la transición a la democracia en las páginas de Clarín

"Cayó Galtieri", tituló para anunciar la salida del general jactancioso. Ni Videla ni Viola habían caído; la elección del término dejó de lado cualquier variante más suave.

El 1° de julio de 1982, la Directora firmó un editorial trascendente, que ocupó dos páginas: "Repensar el país, reconstruir el país". Escribió:

"Hoy es un día significativo: el actual Proceso militar entra en su última etapa. Los meses que tenemos por delante conducirán, según prometen los poderes públicos, al restablecimiento de la democracia".

- "Ya no hay más lugar para el error, no hay lugar para el desvío".

- "Hay que admitir que la Argentina se halla en peligro pues la crisis que experimenta tiende, hasta por inercia, a ensancharse y agravarse."

- "De ahí la necesidad de que el nuevo gobierno sea el ariete del cambio. Para lo cual deberá escuchar a la sociedad civil en lugar de encerrarse nuevamente en el Olimpo de poder supuestamente ejercido sin responsabilidades".

- "Pues los argentinos, dejando atrás tanta confusión y tanta mediocridad, debemos probarnos hoy más que nunca que no somos pigmeos".

Por vez primera, la Directora empleaba un tono agresivo para referirse al régimen, con tópicos que correspondían a la descripción del último gobierno peronista -por ejemplo, el riesgo de extinción-pero aplicado a la gestión de las Fuerzas Armadas.

La comparación con los pigmeos interpelaba al lector; merecía una estatura distinta. La señora de Noble recuperaba el esplendor y la voz. Magnetto se empeñaba en cuidarlos.

Martín Sivak, Clarín. La era Magnetto, Segundo Tomo, Capítulo 1

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