viernes, 3 de abril de 2015

no se resignaban al silencio

Si en las cartas, firmadas con su nombre y su número de documento, (Rodolfo) Walsh manifestó la decisión de recuperar su acción como escritor (como individuo y no como militante), mantuvo en paralelo una estructura colectiva para hacer circular la información que, contra la negación que millones de personas emplearon para sobrevivir o dejar hacer el mal, se conocía. En su prólogo a la compilación de los cables de ANCLA y el puñado de partes de Cadena Informativa, Verbitsky señaló que estos textos "miden el nivel de información que poseían las redacciones de Buenos Aires, donde los sobres se recibían con puntualidad". Muchos de los datos, agregó "habían sido aportados por periodistas que no podían publicarlos pero no se resignaban al silencio" (Una experiencia de difusión clandestina y participación popular" en Rodolfo Walsh y la prensa clandestina, Ediciones de la Urraca, Buenos Aires, 1985).

Walsh contabilizaba los habeas corpus que aparecían, durante los primeros meses de la dictadura, en las secciones de actualidad judicial: eran listas parciales de desaparecidos. "Reunió a un mínimo grupo de periodistas decididos y armó una extensa red de informantes", escribió Verbitsky, uno de ellos. "Varios lo pagaron con su vida".

Gabriela Esquivada, Noticias de los Montoneros. 
La historia del diario que no pudo anunciar la revolución.

No hay comentarios: