jueves, 16 de abril de 2015

el verdadero cementerio es la memoria

En su "Carta a Vicky" -tal vez un texto íntimo, no una de sus cartas polémicas- Walsh contó que estaba en una reunión cuando la radio trasmitió la noticia del operativo donde murió su hija. El locutor pronunció mal el nombre, pero él entendió igual: "Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo". Mencionó su aturdimiento. Recordó todas las veces que sintió como suerte excesiva no ser golpeado del modo en el que eran golpeados tantos otros. Se manifestó conocedor, y orgulloso, de las cosas sobre la que ella había vivido y combatido. Le recordó -toda la carta está en segunda persona: descrita a vos- que ella sabía por qué él no podría despedirse: "Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Allí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía".

Antes y después de esas líneas la carta contiene palabras que de alguna manera vuelven ociosas a las demás: "Me quisiste, te quise"; "Hoy en el tren un hombre decía: °Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año°. Hablaba por él pero también por mí".

Gabriela Esquivada, Noticias de los Montoneros. 
La historia del diario que no pudo anunciar la revolución.

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