martes, 17 de febrero de 2015

un período magnífico

15 de agosto de 1914

Son tantas las cosas que ocurren que un solo día me parece tan largo como una semana. Ayer me destinaron a prestar servicio en el reflector de un barco que hemos requisado y que patrullará por el Vístula. ¡La tripulación es una banda de cerdos! ¡De entusiasmo, nada! ¡Son increíbles su grosería, su estupidez y su maldad! No es cierto que la gran causa común ennoblezca necesariamente a las personas. Esto hace también que las tareas más desagradables se conviertan en una labor de esclavos. Resulta notable ver cómo son las propias personas las que hacen de sus tareas un tormento aborrecible. A pesar de las circunstancias externas, las tareas en nuestro barco podrían procurarnos un período magnífico, feliz... ¡y en cambio! Sin duda resultará imposible entenderse aquí con la gente. Por tanto, hay que ejecutar las tareas con humildad y, por amor a Dios, ¡no perderse a sí mismo! Pues cuando uno quiere darse a los demás es cuando más fácilmente se pierde a sí mismo.

Ludwig Wittgenstein, Diarios secretos

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