jueves, 26 de febrero de 2015

los nombres interdictos

Pienso en esto a propósito de algunos films nacionales recientes que de algún modo resumen tardíamente ese repetido estigma noventista (esa necesidad de eludir la referencia directa a la realidad, con la excusa de dejar atrás el declamatorio viejo cine argentino). Pues hacer una película sobre el asesinato de Aramburu sin mencionarlo nunca (como tampoco los nombres interdictos de Perón y Evita), en pos(e) de una falsa “atemporalidad” suena, precisamente, tan extemporáneo como hacer una película sobre el “barrio” (como refugio conservador y neocostumbrista de la juventud perdida, del rock nostálgico a la cultura chabona) y quitarle todo anclaje referencial a la época… 

Lo epocal (sin subrayados) es tan imprescindible como lo local (sin localismos): son las marcas espacio-temporales del cine. Renunciar a cualquiera de ellas es como renunciar al conflicto: un modo evidente de invisibilizar la Historia…

Nicolás Prividera, El país del cine. Para una historia política del nuevo cine argentino
Tercera parte, "La experiencia insensible", Leer el diario en el cine.

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