viernes, 30 de enero de 2015

oh, la impotencia de la hipocresía para ocultarse

Pero “ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas” (enseñando al pueblo que este es el cristianismo del Nuevo Testamento) y “adornan las tumbas de los justos” (poniendo constantemente juntos el dinero y el cristianismo) y dicen “si nosotros” — sí, si ustedes hubieran vivido en el tiempo de los profetas, los habrían asesinado, es decir, habrían permitido ocultamente, como de hecho sucedió, que el pueblo lo hiciera y cargara con la culpa. Sin embargo, en vano se ocultan ustedes en la “cristiandad”; lo que está oculto queda revelado cuando la Verdad juzga: “así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres, y colman la medida de sus padres, pues ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros.” En vano se hacen los santos, en vano intentan al construir los sepulcros de los justos, mostrar cuán diferentes son de los impíos que los mataron. ¡Oh, la impotencia de la hipocresía para ocultarse! Fueron descubiertos. Justamente el construir los sepulcros de los justos y decir “si nosotros”, justamente esto es matarlos, es ser hijos legítimos de aquellos impíos, hacer lo mismo que ellos, es ser testigos de los actos de los padres, aprobarlos, “colmar la medida de los padres”, es decir, hacer lo que es aún peor.

Soren Kierkegaard. El instante

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